YO ME CUIDO… ¿PERO QUIÉN LOS CUIDA A ELLOS?

Actualmente todo el mundo piensa en cuidarse. Comprar gel anti-bacterial, mascarillas, guantes, gafas y demás aditamentos en beneficio de nuestro cuerpo. Si tenemos sed, bebemos, si tenemos hambre, comemos, inclusive respiramos ya sin darnos cuenta de ello.

En los noticieros se ha propagado la noticia de que debido al confinamiento se ha podido reducir los niveles de contaminación de la atmosfera; tenemos un aire más puro.

Sin embargo, debemos ponernos a pensar: hemos ganado esto ¿pero a qué costo? Cada uno de los instrumentos que utilizamos ¿a dónde van a parar? ¿Son reciclables? ¿De qué manera puedo contribuir a no aumentar los niveles de contaminación en los mares y la tierra?

Para ello debemos tener claro el panorama al cual nos enfrentamos, en estos momentos la información y sobre todo la búsqueda y comparación de ella, ayuda a formarnos un criterio propio, lejos de la fragmentación que encontramos en las redes sociales.

La lectura no solo es distracción o goce, sino que representa escuchar las ideas de alguien más para ampliar nuestra visión. El descubrir nuestras faltas nos ayudará a resarcirlas.

En estos tiempos no solo nos enfrentamos a un virus, sino a la propagación de la ignorancia. La manera de cuidarnos no es velar por nosotros, es cuidar de los demás, con todo lo que ello implica. Cuidar de la otra persona, del otro árbol, del otro río. Al hacerlo estaremos haciendo lo mismo que al respirar, manteniéndonos a salvo sin darnos cuenta.

Área a la que pertenece: Vida ecosaludable –deportiva

 

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