Taller de Teatro

Siendo este un año muy complicado, el propósito de este taller fue sacar a los alumnos de la monotonía, luchar contra el aburrimiento de estar todo el día frente a una pantalla.   Afortunadamente el objetivo se cumplió, no sin atravesar por dificultades, por momentos complicados que llevaron a todos al límite y superarse.

Toda experiencia adquirida en momentos difíciles se vuelve un tesoro invaluable, como ya lo dice el viejo dicho “Ningún marinero se hizo experto en aguas tranquilas”; pues a pesar de las dificultades, los alumnos que tuvieron la fuerza de voluntad necesaria llegaron hasta el final, luchando contra el ocio, el tedio y el agotamiento, pudieron finalizar el taller con nuevos conocimientos, habilidades actorales y disciplina desarrollada. 

Como todos, los alumnos llegaron con defectos, muletillas y errores, pero al pasar el tiempo con esfuerzo, trabajo duro, fallas y fuerza de voluntad; todos y cada uno de ellos empezó a comprender, a dominar el arte de la actuación. Es importante saber que a esta edad es necesario saber expresar nuestras emociones, nuestras inquietudes y desarrollar nuestras habilidades sociales, pues depende de estas habilidades el futuro como personas adultas.  También es de suma importancia atender las reflexiones de cada alumno, entender sus inquietudes y ayudar a resolverlas, como todos nosotros, ellos expresan curiosidad por lo que los rodea y siempre tratan de entender la realidad. Al entender la realidad también es parte importante expresar nuestros pensamientos, ser críticos a la sociedad y los problemas que diariamente surgen.

En mi experiencia, los alumnos deben formarse como seres pensantes, críticos y razonantes, que cuestionen todo lo que pueda ser cuestionado ya que al cuestionar, razonar y criticar se enriquece la sociedad al surgir nueva información, nuevas perspectivas y sobretodo posibles soluciones a los problemas que nos rodean.

El artista debe ser observador, no tener miedo a expresar y cuestionar la sociedad donde se desarrolla. El artista no tiene miedo al ridículo, el artista no tiene miedo a la disciplina y sobre todo, el artista no teme a la trasgresión, jamás le teme a la parte defectuosa de su humanidad, los errores que comete y las fallas que tiene, sino todo lo contrario, el artista toma esos defectos, los pule y los transmuta en creaciones maravillosas que no necesariamente son bonitas, pero si son imprescindibles para el mundo. La sociedad debe sentir aquello que han olvidado, miedo, alegría, tristeza, ira; hacer recordar al mundo tan solo por unos momentos que pueden sentir. Sentir lo que ya no se siente al estar sumergidos en la monotonía, en el tedio y la rutina. 

El objetivo de este taller, fue despertar aquellas emociones cuasi olvidadas, recordarles al alumno que es un ser que puede sentir y puede crear. Revivir aquellas emociones que se fueron apagando frente a la pantalla, en medio de la pasividad y de la monotonía. 

Me llena de orgullo compartirles que muchos de ellos gozaron de cambios drásticos, despertándoles pasión por la vida y por el arte de la actuación. 

Por lo cual, concluyo no rendirse en los momentos más difíciles; ya que solo debemos mirar al pasado para poder descubrir como esas grandes crisis del mundo fueron expuestas en el arte, ya sea la música, pintura, teatro, cine o fotografía, ahí podremos encontrar el ardor y las emociones que nuestros antepasados compartieron en su propio tiempo. 

Los invito a no rendirse y si son rebeldes, tercos o necios como yo, entonces luchemos contra la monotonía de la pasividad y revivamos aquellas emociones agonizantes de aquellos que más lo necesitan.

Nuestros alumnos participantes en el taller de teatro realizaron una muestra de lo trabajado durante el taller de la mano del Prof. Antonio

https://youtu.be/67Il7ibhWGE

                                                                                           Antonio Sánchez Navarro, Profesor de Teatro. 

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