Mejores escuelas primarias privadas en Puebla

Trabajo colaborativo, una necesidad en la nueva realidad

Las medidas de prevención contra el COVID-19, en especial el confinamiento y el distanciamiento social, ha traído consigo incertidumbre y la necesidad de cambios en la forma de trabajo en las mejores escuelas primarias privadas en Puebla.

Nuestras instituciones se han tenido que replantear cómo apoyar al alumno en el desarrollo de diferentes habilidades y características personales que les permitan prepararse no solo en lo académico, sino a estos entornos cambiantes y altamente desafiantes (en el entendido del futuro que nos heredará esta nueva realidad) y en especial el desafío que una de estas características representa al encontrarnos distanciados: el trabajo colaborativo.

En la actualidad, el trabajo colaborativo es una de las características más valoradas en el mundo laboral, donde se rescata un nuevo significado de talento y liderazgo para «potenciar al equipo», esto es aprender a identificar mis talentos y recursos, reconocer el talento y recurso de otros y articularlos para el logro de una meta común, donde cada persona asuma su responsabilidad sobre el logro y no sobre tareas divididas.

Esta nueva forma de ver el talento y la habilidad de trabajar en colaborativo es un ideal complejo, pero altamente valorado por los resultados que trae consigo y por las oportunidades que abren a las empresas y a los equipos de trabajo; sin embargo, implica que esta competencia es una de las más complejas en desarrollar porque no se adquiere desde el conocimiento, sino desde la experiencia y los valores que cada uno de nosotros debe desarrollar y hacer parte de nuestra vida, no solo en la escuela sino como una cultura donde deberemos de mediar con la experiencia y los valores de los otros.

Entonces, si trabajar en colaborativo no es algo que se logra desde el conocimiento, ¿se aprende?, ¿se apoya en su desarrollo?, ¿puede lograrse a pesar del distanciamiento social?

Dentro de las mejores escuelas primarias privadas en Puebla se venía respondiendo a esta necesidad en el marco de sus instituciones con programas de valores, momentos de trabajo y actividades especiales o en el marco de programas intencionados que toman diferentes nombres y formas.

Sin embargo, es importante recordar que, como toda competencia, el trabajo colaborativo se integra por conocimientos, habilidades, destrezas y valores que requerirán ponerse a prueba de forma intencionada, constante y retadora, en contextos diferentes que les permitan a las personas aprender de sus aciertos y errores al poner en práctica estos elementos. Por ello, ayudar al desarrollo del trabajo colaborativo implica una labor que involucra a las escuelas, a las familias y a la sociedad.

El papel de la escuela será promover espacios que permitan la práctica de esta competencia y sobre todo que ayuden a los miembros de su comunidad a desarraigar la idea de que el trabajo colaborativo es cada uno pone su parte.

¿Cómo puede la escuela lograr esto? Integrándose en la perspectiva diaria, desarrollando valores y competencias individuales que te permiten aportar con los demás, dando énfasis a la autonomía en el trabajo con los otros, intencionado tareas de responsabilidad colectiva y retroalimentando la práctica colaborativa desde los resultados obtenidos. Pero ¿cómo promover estos espacios desde el trabajo a distancia?

Debemos observar cuál es la esencia de la colaboración: construir con el otro, aprender del otro y ser responsable de mi persona en el trabajo con los demás. Si rescatamos estos elementos como fundamento podemos ver que la distancia física no determina su aplicación, solo modifica su forma de aplicación.

¿Cómo podemos contribuir desde las mejores escuelas primarias privadas en Puebla con los otros a distancia?

1.   Nunca iniciar con actividades de grupo o equipo, sin antes haber realizado actividades individuales

Dentro de las actividades académicas y formativas que nuestras instituciones desarrollen, deberemos partir de consolidar el conocimiento y la participación individuales, a través de tareas y actividades que garanticen que cada alumno se involucre. Esto podría parecer contradictorio: si hablamos de construir con otros ¿Por qué trabajo individual?, sin embargo, es importante contemplar que para aportar en conjunto debo tener con que colaborar, esto es, debo saber sobre el tema, un manejo de información y referentes que me posibiliten identificar elementos importantes, a proponer sobre un tema o a cuestionar y ampliar la visión de los otros.

En el caso del trabajo a distancia existen diferentes opciones del trabajo mediado por la tecnología y metodologías que permitirán al alumno apropiarse del conocimiento, entenderlo y estar listo para compartirlo. Un ejemplo de esto es Aprendizaje invertido, donde el alumno aprende (fuera del salón) elementos teóricos a través material escrito o audiovisual, que puede revisar a su ritmo y las veces que lo requiera, lo que le permitirá obtener datos e información esencial de un tema para consolidarlo en una actividad de verificación y así, en la clase siguiente, tener información que le permita ejercitar o aplicar el conocimiento con otros compañeros que tienen la misma información que él.

En el caso del Colegio Cultural, nuestros estudiantes se han familiarizado con esta forma de trabajo en asignaciones de Aula de Cabeza que se trabajan en diferentes materias y que se ven reforzadas dentro de las dinámicas de las sesiones.

2.   Usar los espacios de clase para construir el conocimiento

Las sesiones presénciales, aunque sean en línea, deben tener el carácter de momentos de construcción, donde el alumno participe con sus ideas, para determinar definiciones y características de los temas, donde el profesor medie entre lo que cada alumno sabe y lo que el grupo debe rescatar como esencial. Por lo anterior la lluvia de ideas, la participación con palabras clave, ejemplos y donde se usen las notas que cada alumno construyó se vuelven importantes tanto en lo académico (porque serán elementos de temas enriquecidos) como en lo formativo (donde tendré la oportunidad de aprender a participar, no para evidenciar al otro, sino para unir a lo que otros saben).

Para este objetivo existen diferentes actividades y aplicaciones en línea que han venido a enriquecer la experiencia de ver, escuchar y leer a los otros. Un pequeño ejemplo son las pizarras interactivas de clase, o espacios como Padlet donde, en tiempo real, múltiples participantes pueden dar a conocer lo que conocen de un tema y leer lo que otros pueden aportar.

3.   Propiciar actividades para construir en equipo acompañadas de instrucciones y criterios de evaluación de acreditación muy claros

Asignar tareas con otros es importante, pero deberemos apoyar a la capacidad de mediación y de autonomía de nuestros alumnos a través de indicaciones claras que les permitan no perderse en interpretaciones, malentendidos o en tareas no esenciales.

Ayudarles a indicar claramente lo que deben realizar, cuál es el nivel de responsabilidad que tienen y cuáles son las reglas de trabajo entre los integrantes será de gran ayuda.

Es importante aclarar que esto no implica que el docente de pasos rígidos a seguir y que las actividades se limiten a seguir indicaciones, las instrucciones y criterios les debe permitir a los alumnos determinar (teniendo claro que lograremos, en que tiempo, para que y con qué característica) como podrán organizarse para lograrlo y que deben tomar en cuenta para hacerlo.

Existen herramientas digitales para el diseño de cronogramas y agendas que permitirán al equipo la administración de tiempos para el logro de estas actividades y para la verificación con el docente de estas instrucciones. Algunos ejemplos de elementos que complementan estas acciones son el planeador de Edmodo que el chico puede consultar o aplicar a sus trabajos, la publicación de rúbricas y hojas instruccionales a todos los miembros del grupo, el uso de plataformas para el manejo de calendarios y cronogramas.

4.   Promover la cultura de la información en el trabajo con los otros

Uno de los elementos más importantes para trabajar con el otro es aprender a retroalimentar a mis compañeros y que ellos me retroalimentan desde mis acciones y aportaciones, no desde mis emociones o suposiciones, lo cual implica tener evidencias de mi trabajo.

Es importante promover una dinámica de trabajo donde el alumno vaya generando evidencias, el momento en que lo realiza: el rastro que su trabajo ha dejado.

Por lo anterior es importante que los miembros de un grupo y de cualquier equipo se comunique por medios institucionales que dejen una evidencia de la comunicación establecida y permita atender cualquier situación y de la misma manera, debe promoverse que las aportaciones al trabajo se basen en acuerdos establecidos donde todos sepan quién hace qué, en qué momento, en qué orden, para así poder apoyarse en el logro y cumplimiento.

En este momento este elemento resulta particularmente útil, pudiendo extenderse a información no solo en pequeños equipos, sino en labores de grupos completos a través de elementos digitales que permiten observar el rastro de información que cada alumno deja al colaborar en una tarea común (yo no solo por registros y notas de clase), por ejemplo los documento en línea, que nos permiten entre compañeros y al docente observar quienes han escrito, modificado, añadido, ingresado y en qué apartados, en que horarios y hasta con cuantas palabras, o incluso el uso de los datos que nos proporcionan plataformas usadas por las mejores escuelas primarias privadas en Puebla.

5.   Promover la Coevaluación sobre elementos específicos

Aprender a retroalimentar al otro y a escuchar a otros al evaluarnos nos permite aprender del otro y de nuestras propias acciones, a hacernos responsables de aquello que hicimos o dejamos de hacer. Sin embargo, lograr esto implica un proceso de ejercitación, donde los docentes creen las condiciones y ayuden a orientar como hacerlo y que tomar en cuenta para hacerlo.

Por lo anterior, será importante que, cuando haya existido un proceso de equipo, exista un momento o un medio donde cada persona exprese qué acciones realizó para lograr el objetivo (de las cuales siempre debe tener evidencia, no por los otros sino para aprender de su proceso) y donde pueda expresar qué acciones reconoce en sus compañeros para el logro del equipo.

Este momento debe ser mediado por el docente, culminar con lo que cada uno aprendió de trabajar con los otros y cerrar con evidencia de los compromisos de cada alumno para su propio trabajo, promoviendo y ejercitando la responsabilidad.

Todos estos elementos nos acercan de forma intencionada al desarrollo del trabajo colaborativo, pero debe acompañarse de un sistema de valores y a una práctica diaria y compartida por su comunidad.

Para el Colegio Cultural, siendo una de las mejores escuelas primarias privadas en Puebla, el desarrollo de estas competencias en nuestros alumnos es fundamental. Sin embargo, para la Comunidad Cultural, el trabajo colaborativo es parte de nuestro compromiso, por lo que integramos elementos que nos permitan sembrar la colaboración como una cultura, no con actividades, sino como un hábito.

Te invitamos a conocer como nuestra Comunidad va desarrollando esta competencia en su trabajo. Si desean más información sobre nuestro modelo educativo y oferta, marquen a las líneas generales (222) 232 0211, (222) 232 2050, (222) 211 3797.

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RESEÑA DE SIMULACROS

Área a la que pertenece: Vida en sociedad Academia a la que pertenece: Departamento de guías disciplinares   Objetivo: Promover acciones que conlleven una mejora

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