Escuelas secundarias en Puebla Centro

Las escuelas secundarias evalúan para aprender con o sin contingencia

Mucho se ha dicho, por expertos e inexpertos en el ámbito educativo, sobre que calificar es diferente a evaluar, aprobar es diferente a aprender, enseñar es diferente a educar. Con base en estas afirmaciones por todos conocidas, pero por pocos comprendidas y aplicadas; se retoma que el principio básico de la mejora educativa es la evaluación, y es en este preciso punto en el cual debemos hacer hincapié; ya que lejos del anacrónico concepto de que un 5 es reprobatorio o resultado de un mal estudiante y un 10 es excelencia y resultado de un buen estudiante; debemos considerar ante estos momentos de contingencia, que nos aquejan, la importancia que representa tener procesos evaluativos claros y eficientes. Esto lo tienen muy presente y como prioridad las escuelas secundarias en Puebla centro

Sin embargo, por una parte, debemos considerar que esta ruptura de paradigma es difícil para todos los que nos dedicamos a la educación y lo es más cuando las circunstancias nos obligaron a salir de la zona de confort.

Este nuevo rumbo y paradigma educativo que exige el punto de quiebre llamado 2020, trajo una reforma educativa global, digital, urgente y llena de rupturas de mitos educativos, como «los nativos digitales tienen ventajas sobre otras generaciones», «los avances en tecnología son la única forma de innovar», «la digitalización terminará con la desigualdad en educación en el país o en el mundo entero», «dejar mucha tarea es sinónimo de maestros excelentes o de escuelas de calidad», «no existe la brecha digital», entre muchos otros.

Ahora bien, por otra parte, los docentes están preocupados por revisiones exhaustivas de trabajos a calificar, por los exámenes en línea, por ejercicios y tareas; porque la vox pópuli es «no aprendo nada», «los docentes no son necesarios», «los padres ya dan clases y suplen al maestro» y tantos comentarios que han depreciado la labor del maestro.

Siendo que los docentes se preparan durante al menos cuatro años o cinco años, años en los que aprenden sobre una disciplina específica o varias, sobre pedagogía, didáctica, instrumentos, técnicas, herramientas, desarrollo de materiales y tantos saberes necesarios para lograr el aprendizaje. Y además que desarrollarse como especialistas en el ámbito educativo exige constantes actualizaciones y capacitaciones, sumado a esto como dice el dicho: «la práctica hace al maestro» y es precisamente este saber y pericia de su quehacer lo que los hace insustituibles, porque el enfrentarte al estudiante con todas sus necesidades intelectuales, afectivas o sociales es un reto y me atrevo a afirmar el más grande.

Además, está el desafío de verse cuestionados ante nuevas necesidades y problemáticas; se sienten rebasados por la tecnología y las innovaciones en educación y tantos cambios que sufre actualmente el ámbito educativo.

Sin embargo, como docentes, debemos recordar y rescatar que hay una solución efectiva, práctica y suficiente para todos estos cuestionamientos e inquietudes y muchas otras; y la respuesta es revisar, retomar y ejercer las bondades que dan las evaluaciones porque las escuelas secundarias en Puebla centro siguen haciendo evaluaciones serias y sustentadas, que contemplan no solamente lo conceptual y procedimental, sino lo más importante en estos momentos lo actitudinal y socioemocional.

Sí, por ilógico que parezca en la educación a distancia o virtual los docentes y alumnos necesitan más que nunca fomentar, dar seguimiento, retroalimentación y retomar las ventajas de la evaluación; pues comprende tanto el aprendizaje como la enseñanza, tanto al alumno como al docente, tanto lo formativo como lo sumativo, tanto lo cualitativo como lo cuantitativo, tanto el conocimiento como las emociones, tanto la mejora como la continuidad.

Evaluar en estos tiempos más que nunca nos exige la evaluación de los aprendizajes, ya que obtenemos información valiosa sobre el progreso del estudiante y el estudiante al mismo tiempo comprende todas sus habilidades, capacidades, destrezas y valores; al tiempo encuentra sus propias estrategias de aprendizaje, es decir, aprende cómo aprende. Para el docente la evaluación brinda encontrar rutas de mejora sobre las estrategias de enseñanza para hacerlas más efectivas, esclarece, ante los ojos del docente, cómo aprenden sus alumnos desde su estilo de aprendizaje hasta qué tan hábiles son para ciertas áreas del conocimiento y qué áreas les son más complejas de comprender, pero por sobre todo cómo incidir para el aprendizaje de sus alumnos, cómo ayudarlos a ser mejores en todos los ámbitos de la vida en sociedad.

La evaluación, por tanto, es esa ruta de mejora, ese objetivo claro, ese fin, esa meta a la cual llegar, ese propósito; ese logro que dé a los estudiantes sentido sobre su conocimiento y aprendizaje, confianza en sí mismos; debe alentarlos, motivarlos y ayudarles a la consciencia del desarrollo de su persona, al tiempo que debe esclarecerlos cómo optimizar sus tiempos, dirigir sus esfuerzos, ordenar sus actividades, proponerse retos y solucionar sus problemas de forma eficiente y consciente; ayudarles a ser resilientes y empáticos.

Si bien la evaluación es compleja, como ya se mencionó en el trabajo presencial, lo es también en el ámbito digital pues el docente tiene un dilema entre lo observado y lo ponderado, lo intencionado y el resultado; pero sobre todo, cuando trabajamos en línea se tiende a limitar las evaluaciones a lo que podrían llamarse evaluaciones comunes, monótonas o tradicionales como los exámenes en línea (que abruman) y las tareas escritas a calificar que representan un trabajo exhaustivo no solo para los profesores sino también para los alumnos; recordando que esto es precisamente lo que a los docentes de las escuelas secundarias en Puebla centro les aqueja, abruma e inquieta.

Si bien la evaluación es un proceso educativo complejo parece olvidado, no valorado y en muchos casos reducido al valor numérico. Rescatemos que al hablar de evaluación hablamos de todo el proceso educativo en todos sus niveles y de todos sus actores; esto afirmándolo sin miedo a caer en argumento falaz. Evaluar, por tanto, implica importantes cambios en la forma y el fondo del proceso mismo, significa centrarnos en habilidades sociales, universales o para la vida, como las habilidades comunicacionales, tecnológicas, para la lectura, para la escritura, para la solución de problemas, para el trabajo colaborativo, la creatividad y el pensamiento crítico, entre otras: esas habilidades que comúnmente en el ámbito educativo se llaman habilidades blandas.

La evaluación esclarece las necesidades primordiales del quehacer educativo, necesidades para el estudiante en escuelas secundarias y como: alcanzar niveles de logro de alta envergadura, encontrar maneras de aprender mejor o simple y sencillamente qué les gusta del amplio mundo del conocimiento. Para los docentes detectar y esclarecer su intencionalidad pedagógica, mejorar en las actividades de enseñanza, en la implementación de métodos más efectivos, en canales comunicativos, en el uso y construcción de materiales didácticos.

Para las escuelas secundarias en Puebla centro necesidades, como esclarecer y evidenciar el logro de sus metas, la revisión de pertinencia educativa, la adecuación al contexto, y detectar necesidades formativas en sus docentes que los ayuden a reafirmar sus fortalezas en beneficio de su comunidad estudiantil.

Finalmente, las necesidades de la comunidad, ya sea en una región, estado o país para saber qué instituciones son de calidad, eficientes y efectivas; que docentes son los más aptos, mejor preparados y más humanos; que estudiantes egresan con capacidades mejor desarrolladas y con habilidades más adecuadas para la sociedad del siglo XXI y cómo las instituciones educativas benefician a la comunidad a la cual pertenecen. Es por esta detección de necesidades que las mejores escuelas privadas en Puebla evalúan para detectar necesidades en y de su comunidad y sociedad, pero lo más importante evalúan para aprender.

La evaluación, por tanto, es la piedra angular de la educación, es la brújula y el timón; ya que prioriza el aprendizaje y por tanto al ser humano; porque el ser humano se evalúa y no se califica, se evalúa desde su integridad y dignidad de ser, desde la perspectiva del derecho humano a la educación, desde lo afectivo y social, desde lo integral y contextual, desde su valor ético y racional.

Porque toda evaluación debe responder al principio de inclusión y accesibilidad y qué mejor forma de volverla accesible e inclusiva que evaluando desde la necesidad individual para lograr mitigar las condiciones de vulnerabilidad, desigualdad y desesperanza que actualmente nos aquejan.

Calificar es hablar en términos de bueno o malo, mientras que evaluar es hablar en términos de capacidades y cómo mejorar y desarrollarlas. Evaluar implica, por tanto, un acto humano y humanizante, porque el docente cede ese rol al estudiante que es capaz de autoevaluarse para mejorar, de encontrar sus fortalezas y debilidades, de lograr lo que se proponga; comprendiendo que la vida en sociedad le exige orden, reglas y respeto; pero que también esa misma vida en sociedad le brinda el derecho de la libertad, la educación, la tolerancia, la justicia y la paz por todo esto y más es por lo que en Colegio Cultural se evalúa y se está entre las mejores escuelas privadas en Puebla que evalúan para aprender con o sin contingencia.

Dentro de las escuelas secundarias en Puebla centro, está Colegio Cultural, donde se forman estudiantes integrales y ciudadanos para la sociedad actual. Puede ponerse en contacto con nosotros escribiendo a asesoriaeducativa@colegiocultural.com.mx.

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