EL DESARROLLO INTEGRAL A TRAVÉS DEL DEPORTE

La práctica de un deporte siempre ha parecido una actividad inherente al desarrollo de los adolescentes, ya que la mayoría los ocupa como un medio de distracción y entretenimiento; si bien es cierto que los deportes pueden ser simples actividades recreativas, es importante reconocer que la práctica formal de una disciplina deportiva puede romper los límites de la recreación y jugar un papel activo en la formación y en el desarrollo de habilidades y valores en los adolescentes. Dicha formalidad en la práctica pudiera parecer compleja y de difícil acceso cuando se piensa en requerimientos como pertenecer a un club reconocido, contar con un entrenador profesional, dedicar horas del día al entrenamiento y/o participar en eventos de alto reconocimiento; pero la realidad es que la práctica constante, disciplinada y en interacción con demás participantes hace de esto una actividad formal que puede ayudar a contribuir al desarrollo integral de los adolescentes.

 

La práctica formal de alguna disciplina deportiva contribuye al desarrollo de habilidades no solo físicas sino también socioemocionales como el trabajo en equipo el cual permite generar unión con más personas para organizarse y alcanzar metas en común. Autoconocimiento que se caracteriza por la toma de consciencia personal, el conocerse a profundidad entendiendo nuestras emociones,  virtudes, capacidades y áreas de mejora. Cuidado de sí mismo para tomar acciones que permitan mantenernos sanos física, mental y espiritualmente, además de que la  sensación de salud y bienestar nos permite sentirnos fuertes ante los altibajos de la vida; así como el desarrollo de la integridad, un término extenso en su definición ya que abarca algunas cualidades únicas como lo son la honradez, la cual nos permite desenvolvernos como personas rectas y justas. Honestidad, para actuar y expresarse con coherencia y sinceridad. Respeto por los demás, que nos lleva a ser atentos y considerados con nuestros semejantes además de aprender a reconocer los derechos y la dignidad del otro. Responsabilidad para cumplir con nuestros deberes, meditar nuestras decisiones y asumir las consecuencias de nuestros actos. Control emocional que se caracteriza por la capacidad para manejar nuestras emociones conociéndolas y controlándolas, siendo conscientes y responsables de la forma en que las manifestamos. Disciplina, una cualidad que nos convierte en personas ordenadas con nuestros hábitos, además de desarrollar un fuerte compromiso con lo que decidimos hacer, ya que muchas veces la perseverancia no basta y también se tiene que ser ordenado. Lealtad para continuar dando apoyo a un equipo y a todo aquello que reconocemos como importante para nosotros, aprender a demostrar honor y gratitud con las personas con las que tenemos un vínculo. Congruencia, que quiere decir que lo que se hace, se dice y se piensa son la misma cosa. Además del respeto por sí mismo la puntualidad y  pulcritud podríamos seguir enlistando muchas otras cualidades humanas que se pueden comenzar a desarrollar a temprana edad apoyados por la práctica formal de algún deporte.

 

Siendo que los niños y adolescentes se encuentran en constante aprendizaje, requieren estímulos positivos que influencien su desarrollo de manera favorable, requieren contar con buenos ejemplos, convivir con sus semejantes y aprender de sus propias experiencias, por todo esto es de suma importancia el permitir y promover que los jóvenes se vean involucrados en la práctica formal de algún deporte, el que sea que ellos elijan, ese con el que se sientan identificados, el que disfruten y les apasione, ese deporte que vean como una actividad libre de estrés y obligación y que se convierta en una fuente constante de felicidad y desarrollo.

 

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